VIGÉSIMA PRIMERA PARTE: Armando Torres Aguirre

Redacción
“… Para ser un buen periodista, no se requiere ser odiado por lo que publicas, sino ser respetado por lo que señalas en base a la investigación…”.

Por Felipe Canchola González

El primer encuentro

Entré a las oficinas de la Policía Judicial de la cárcel vieja (ahora Plaza de Los Fundadores). Llevaba un reclamo al entonces jefe, Antonio González (El Tigre), pues el viejo agente Salvador Vargas Acosta, quien a su vez era el subjefe de esta corporación, acechaba al reportero de “El Heraldo” Juan Manuel Pérez Zárate intentando sobornarlo. Como jefe de Información, parte de mi responsabilidad era conjurar el trato distorsionado con cualquier fuente informativa.
Dentro de las oficinas de “El Tigre” encontré a mis excompañeros de “El Heraldo” Guillermo Centeno y Juan Cervantes, quienes me presentaron a un colega que laboraba en el periódico el “Diario”, de don Carlos Loret de Mola: Era Armando Torres Aguirre, reportero de la Nota Roja. Nuestro primer cruce de miradas fue desconfiado, pues de entrada, nada sabíamos el uno del otro.
Gracias a Memo Centeno, en nuestra época se rompió, en alguna medida, el abismo que se estilaba entre los reporteros de periódico con los de la competencia. Centeno Crisanto no hacía diferencia entre los colegas, ya fueran de cualquier medio, sección, categoría o cargo. Ese trato con todos nos hizo conocer el verdadero sentido de la convivencia entre camaradas; con Torres Aguirre no fue la excepción.

Las bellas artes

A pesar de truncar sus estudios de preparatoria por cuestiones laborales, Armando es técnico industrial, además tiene diplomados en periodismo, teatro experimental, música folklórica latinoamericana, solfeo, guitarra y otros instrumentos musicales.
Conocido en el gremio como “El Comandante”, Torres Aguirre nos cuenta: “Al estar trabajando en la instalación de maquinaria y hornos de la panificadora Bimbo del Centro, comencé a colaborar en una revista mensual interna con artículos, con temas culturales y de música”.
“Casi cuatro años trabajé en Bimbo. Al salir de ahí, decidí trabajar en Casa de la Cultura de Irapuato, siendo director el arquitecto Xavier Martín Ruiz, quien me nombró promotor artístico. Ahí aproveché para tomar cursos, además de periodismo y redacción, también de música y aprendizaje de otros instrumentos musicales”.
“Ahí incursioné al mundo del teatro experimental con un grupo que pusimos en escena con varias obras; con dos de ellas ganamos certámenes a nivel estatal, y con una de ellas realizamos una gira por el País. Pertenecí a dos rondallas, una estudiantina y un grupo de música folklórica latinoamericana, así como a dos grupos instrumentales, todo esto ocurrido entre 1997-1999”.

“Noti-sistema” y el “Diario”

Mis inicios en el periodismo se dieron de manera accidental. Mi primera experiencia profesional fue a finales de 1979, al ser invitado por Héctor Zambrano Ramírez a pertenecer al cuerpo de reporteros del noticiario radiofónico “Noti-Grupo”, del “Radio Grupo Antonio Contreras”, y que más tarde se convertiría en el noticiario radiofónico “Notisistema” en red nacional.
Luego, en 1981, fui convocado junto con otros dos compañeros (Alejandrina Jiménez y Carlos Layseka, qepd) por los periodistas Carlos y Rafael Loret de Mola a pertenecer al cuerpo de redactores del periódico impreso “El Diario” de Irapuato, medio que se distinguió por ejercer un periodismo recto y sin cortapisas, el cual logró la dimisión del gobernador Enrique Velazco Ibarra.
Tres años después, se registró la desaparición y muerte de don Carlos Loret de Mola en su camino por carretera de la ciudad de México a las playas doradas de Zihuatanejo, donde realizaría un reportaje de ese centro vacacional.
El periódico cerró y se editó la revista quincenal de carácter político “Piense”. Sin embargo, tuve que emigrar a la ciudad de México con Rafael Loret para investigar sobre la desaparición de su padre don Carlos; el compañero Guillermo Centeno se hizo cargo de la revista. Luego de las indagaciones judiciales, se dijo que don Carlos fue asesinado por el régimen de Miguel de la Madrid, sexenio con más periodistas asesinados en la historia de México.
Para subsistir en la Ciudad de México, mientras esperamos el resultado de las investigaciones, Rafael Loret fue contratado como jefe de redacción en la revista “Impacto”, y yo en la redacción de la revista policiaca “Alarma!”, al lado de Raymundo Medellín, así como corresponsal de la revista “Por Esto”, dirigida por el yucateco Mario Menéndez.
Cansado y temeroso de perder la vida al lado de Rafael Loret de Mola, ante tantas amenazas de muerte que venían del gobierno de Miguel de la Madrid, fui invitado a pertenecer al Comité de Prensa de la sede de fútbol del Mundial México 86 en la ciudad de Irapuato, lo que acepté a pesar de que mi colaboración era sin salario, pero que fue una experiencia inolvidable.

“El Nacional de Guanajuato”

Posteriormente fui invitado a colaborar como co-editor por el compañero Felipe Canchola González en la Redacción del periódico “El Nacional” (hoy correo) en la ciudad de Guanajuato; luego fui enviado como reportero en la plaza de la ciudad de Irapuato, donde después fui nombrado por el mismo Canchola González, como coordinador de esa oficina.
Otra de mis grandes experiencias en esa etapa, fue al ser contratado por la agencia internacional de noticias “Notimex”, donde logré que esta organización fuera galardonada con el reconocimiento internacional, al ser el primer medio que diera a conocer la noticia a nivel mundial sobre el fenómeno del agua curativa de El Tlacote, en la ciudad de Querétaro.
Mi enseñanza como profesional del periodismo se hizo en la calle, en cursos y diplomados, así como en las distintas redacciones al lado de compañeros de la talla de don Carlos Loret de Mola Mediz, de don Rafael Loret de Mola Vadillo, de Mario Barajas, Héctor Zambrano, Guillermo Centeno, Felipe Canchola, Samuel Escarlata, Carlos Layseka, José Luis Chávez, Eduardo Macías, Alejandrina Jiménez, Ma. Guadalupe Trejo, Marcelo Toledo, Soledad Cerda, Pilar Esquivel, Gisela Alpuche, Héctor Mario Cristo, entre muchos otros que escapan a mi memoria.

El Centro y El Tlacote

Trabajé en el periódico “El Centro” de Irapuato, cuando su director editorial era Felipe Canchola González, medio donde logré consolidarme como periodista y como editor; luego de estar en la Redacción Central, fui enviado a hacer la misma función, y a la vez, encargado de la plaza de la ciudad de Salamanca, desde donde me avoqué, además, a dar cobertura al boom noticioso a nivel mundial del fenómeno del agua curativa de El Tlacote.
Cubrí ininterrumpidamente durante dos años la información en Querétaro para “El Centro” y la agencia de noticias “Notimex”, donde tuve la oportunidad de relacionarme con periodistas de todo el mundo que buscaban lograr, a través de mi persona, conseguir una entrevista en exclusiva con Jesús Chahín Simón, descubridor del “Agua Crística de El Tlacote”.
En los laboratorios de la ex hacienda Tlacote El Bajo, se me distinguió por la labor informativa desarrollada, colocando en sus paredes y enmarcadas, las láminas que imprimieron las noticias que a diario se generaban en el mágico lugar; es necesario resaltar que fue el primer reportaje que se hizo en el lugar; éste lo realizó el periodista y amigo Felipe Canchola González, quien entrevistó además al dueño de esa agua.

Vocero, cronista y editor

Al caer en crisis económica periódico “El Centro”, decidí abandonar la redacción para aceptar la invitación de trabajar en la Junta de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Irapuato –JAPAMI- a cargo de la Dirección de Comunicación Social y Prensa, puesto que era codiciado por otros periodistas y del que logré mantener y colaborar con tres presidentes del comité del órgano operador del agua.
Una de mis satisfacciones fue conformar un numeroso grupo de estudiantes de primaria, quienes se convirtieron en “Los Vigilantes del Agua”, apoyados a través del programa radiofónico del mismo nombre que era dirigido por la periodista Itzel Balderas. Luego de terminar su periodo como presidente de JAPAMI, el ing. Jorge Eduardo Ordóñez Pérez me invitó a trabajar en su empresa constructora y de servicios en materia hidráulica, donde por espacio de dos años laboré en diversas áreas no desconocidas para mí, pero que reafirmaron mis conocimientos como técnico industrial.
Durante ese lapso, participé como periodista en un programa radiofónico deportivo al lado del cronista y periodista Héctor Mario Cristo Calderón, y como redactor en la revista deportiva que Cristo Calderón también dirigía.
Para finales del año 2005, pasé a formar parte del periódico “a.m.” que dirigían en Irapuato el licenciado Antonio Pérez Trejo y la LCC, Pilar Esquivel Arrona, quienes me integraron al grupo de editores y, a la vez, como reportero de la Sección Policiaca y Primera Plana.
Es en este medio, hasta la fecha, es donde terminé con mi vida activa de periodista, no por querer retirarme de los medios de comunicación, sino porque la crisis económica también los alcanzo e hicieron masivos recortes de personal.

Experiencia acumulada

Creo que a lo largo de mi carrera como periodista, la única satisfacción que logré, es que siempre trabajé con una línea directa y honesta en beneficio de la ciudadanía; a lo mejor pude cometer errores en mis informaciones, pero ninguna con malicia, porque puedo decirlo abiertamente: A nadie extorsioné y no me valí de artimañas para obtener “cochupos” ni dádivas.
Pienso que logré mis objetivos y metas. Si no fui un periodista brillante sí obtuve satisfacciones de estar en la mira de miles de personas que me leyeron, siguieron y conocieron mi trayectoria de periodista limpio que, aunque se vea mal que yo lo diga y me halague, pero me veo en la necesidad de mostrarlo a las nuevas generaciones de periodistas para que escriban la historia de su destino y vida como profesionales de la información.
La profesión de periodista es muy ingrata y mal pagada, aunque te llena de satisfacciones; tu vida corre peligro constantemente, por lo cual, a los jóvenes que quieren asumir este riesgo, solamente les digo que si quieren ser respetados, deben darse a respetar y que su credibilidad no sea mancillada con la compra de su conciencia.
El periodismo, te da la oportunidad de conocer gente buena y mala, gente pobre y rica, de todos los estratos sociales, políticos y económicos. Con todos debes demostrar que conoces su ambiente, para lo que debes estar preparado, leer mucho y estar actualizado en la información de México y el mundo.
Para ser un buen periodista, no se requiere ser odiado por lo que publicas, sino ser respetado por lo que señalas en base a la investigación. Olvídate de la prepotencia y la soberbia, porque a nada bueno te llevará y te marcará como un periodista mediocre y rechazado por la sociedad. Busca ser amado y respetado.

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