VIGÉSIMA OCTAVA PARTE: Gonzalo Vargas Vela

Redacción
…Periodismo es la técnica que tiene por objeto impresionar el pensamiento humano…

Por Felipe Canchola González

EL DECANO DEL PERIODISMO
Es único periodista que está en el Salón de la Fama; único con 92 años de edad y 77 años de trayectoria en la crónica deportiva, a través de prensa, radio y televisión; único en la región con ocho homenajes; único a quien sus pares le podemos llamar “el decano del periodismo regional”.
Me anunció su retiro para este mes de febrero de 2018, pues aún ha estado publicando colaboraciones para OEM en El Sol de Irapuato. Supe algo de su vida y trayectoria hasta el año de 2004, cuando este mismo matutino, al cumplir su 50 aniversario, editó un libro conmemorativo con semblanzas de algunos de los pioneros que, desde ahí, hicieron historia.
Vargas Vela nació en esta ciudad de Irapuato el 17 de enero de 1926, aunque cursó sus primeros estudios en la ciudad de Querétaro.

SEPTIÉN GARCÍA, SU MAESTRO
Ahí, narra que en la secundaria tuvo dos grandes maestros: Carlos Septién García (cuyo nombre lleva la escuela de periodismo de mayor abolengo en el país) y Luis Vega y Monroy.
Decidió ser periodista cuando en una clase Septién García dijo: “…Periodismo es la técnica que tiene por objeto impresionar el pensamiento humano. Y hay tres clases de periodismo: el informativo, el doctrinario y el de ciencia ficción…”.
El dilema de Gonzalo fue entonces cómo ligar el periodismo con su pasión, que era el deporte. Hasta que Luis Vega y Monroy le dijo: “El deporte es muy bonito y si te gusta el periodismo, lígalos y entonces satisface tus dos sueños…”.
Comenta que en 1941, él y unos amigos comenzaron a publicar una revista deportiva; después trabajó en varios periódicos hasta que el 14 de agosto de 1969 llegó a El Sol de Irapuato, donde laboró por 21 años.

JUEGOS OLÍMPICOS
Conoció a Mario Vázquez Raña durante la celebración de los Juegos Olímpicos de 1968, y tiempo después, convivió con él en los Juegos Panamericanos de 1975, cuando México fue sede.
Considera como una de sus mayores satisfacciones organizar la carrera de El Sol de Irapuato, evento deportivo que se convirtió en internacional debido al apoyo del mismo Vázquez Raña, ya que enviaron corredores de Polonia, Japón, Suecia y otros países y estados de la República Mexicana. Llegaron a participar más de dos mil corredores.

COMPAÑERO EN EL HERALDO
Era ya toda una institución en la crónica deportiva, particularmente la taurina, cuando en 1975, luego de su retiro de El Sol de Irapuato, fue invitado por Mauricio Bercún Menlik, director de El Heraldo de Irapuato, para laborar en la Sección Deportiva. Fungiendo un servidor como Asistente de la Dirección General de este matutino, Gonzalo se integró sin dificultad a nuestro equipo con su carga de experiencia y conocimiento incomparable en el género de la Crónica. La jefatura de la sección la tenía el entonces joven Nicolás Sánchez Santoyo.
Fue siempre disciplinado, respetuoso y profesional, particularmente conmigo, pues aunque yo le insistía en que me tratara como a un compañero más, él me contestaba: “No, usted es el jefe”.
Desde mis inicios conocía a Vargas Vela por sus publicaciones en El Sol de Irapuato, incluso fue blanco de críticas y cómicas chungas por parte de quienes militábamos en las filas de la competencia, cuando publicó una entrevista ¡con un toro!, antes de una corrida en esta plaza de Irapuato.
“Gonzalito”, como yo le decía, llegaba al trabajo, redactaba y se retiraba. Era natural que así lo hiciera porque, aunque convivía lo necesario con el personal, su trayectoria lo colocaba en un sitio diferente. Conocía perfectamente su trabajo cotidiano, por lo que mis indicaciones o las órdenes de trabajo del jefe de su sección, eran innecesarias con él.

OCHO HOMENAJES
Vargas Vela es uno de los pocos periodistas con quienes se ha cumplido cabalmente el viejo adagio que señala: “…En vida, hermano, en vida…”, pues ha recibido ocho homenajes e incontables reconocimientos. Hace tres meses recibió el octavo de ellos y, Juan José López Luna, otro de los periodistas más galardonados en la crónica taurina, publicó:
“Irapuato, Gto., 1 de diciembre de 2017.- En su comida-sesión mensual, los miembros de la peña taurina de Irapuato ofrecieron un sencillo pero emotivo homenaje al periodista Gonzalo Vargas Vela, como un reconocimiento a su larga trayectoria en la crónica taurina y deportiva en el municipio, siéndole entregado un pergamino y arropado por el cariño y admiración de todos los asistentes, todo lo cual agradeció y con ellos compartió el pan y la sal.
La reunión de los taurinos se realizó en su sede, un rincón taurinísimo en el bulevar Arandas a donde, uno a uno, fueron llegando los socios encabezados por su presidente Juan Valdez Ortiz y el secretario Víctor Hugo Uribe Romo. Posteriormente arribó el homenajeado, acompañado de una de sus hijas y una nieta, siendo efusivamente saludado por todos los ahí presentes”.
“Una vez que socios e invitados tomaron sus asientos, el doctor Valente Guerrero fue el encargado de dar a conocer, con gráficas, una síntesis de la larga trayectoria de don Gonzalo como periodista, tanto en lo personal como en su oficio de cronista deportivo y taurino, siendo esto del agrado de los presentes, quienes aplaudieron fuerte para mostrarle respeto y admiración”.
“Posteriormente y luego que don Gonzalo agradeció el homenaje, presidente y secretario de la peña irapuatense le entregaron un pergamino con una leyenda que encierra la grandeza del personaje; algo que el decano periodista volvió a agradecer visiblemente emocionado. Más tarde, entre la comida, hubo convivencia y buen humor, pues pese a su edad y postración en silla de ruedas, don Gonzalo nunca perdió la alegría y sobre todo su privilegiada memoria a la hora de contar algunas anécdotas”.

DIOS NOS PERDONA, EL TIEMPO NO
La semana pasada, mediante una conversación telefónica, pude constatar que Gonzalo Vargas aún conserva una lucidez envidiable y una capacidad de retención extraordinaria, pues recuerda con exactitud lugares, fechas, personajes y eventos trascendentes.
Sobrelleva sus limitaciones físicas recluido en su hogar, en la colonia Los Olivos, a donde me ha invitado cuando le llamo para preguntarle algunos datos. Quiere mostrarme su acervo periodístico, coleccionado durante toda su vida profesional, pero ese día no ha llegado por una u otra razón… espero que pronto ocurra.
Sus manos y vista se han disminuido con el paso de los años, al grado que sus últimas colaboraciones para El Sol de Irapuato tuvieron que ser dictadas, por lo que decide retirarse definitivamente. Su anuncio me recuerda aquel adagio que dice: “Dios nos perdona; el tiempo no”.

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