El Alacrán talachero, una historia de superación

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Miguelito, o mejor conocido como “El Alacrán”, no ha encontrado obstáculos para ayudar a su madre a salir adelante y llevar un peso para el sustento de su hogar; a pesar de que no cuenta con la movilidad de sus piernas, ha aprendido que en el oficio de “talachero” hay una manera digna de superarse. Hoy, es un claro ejemplo de vida.
Miguelito o “El Alacrán” para los amigos, desde las 8:30 de la mañana sale de su casa, en la calle Casuarina, para abordar su triciclo adaptado que lo dirija a su lugar de trabajo, no conoce los nombres de las calles por donde transita pero sabe llegar a su destino: la vulcanizadora “El More”, ubicada sobre la calle Pípila, es el lugar donde Miguel ha encontrado el espacio para aprender un oficio, para ganar un dinero y donde en verdad ha encontrado a sus verdaderos amigos, quienes le han tendido la mano para salir adelante a pesar de sus limitaciones, pues sus piernas no tienen movilidad.
¿Cómo te llamas?
“Miguel, no me acuerdo muy bien de mis apellidos, tengo 18 años”.
Miguel, tienes una discapacidad, ¿qué te paso?
“Así nací, desde nacimiento, no supe por qué, no me dijeron nada”.
¿A qué te dedicas, Miguel?
“A esto, a la “talacha”.
¿Desde cuándo?
“Desde morrillo, desde muy chiquito”.
¿Cómo aprendiste, quién te enseñó?
“¿Quién me enseñó? Ellos, mis amigos”.
¿Y cómo aprendiste, se te hizo difícil, se te hizo fácil?
“No pues, de primero se me hizo difícil pero ya la segunda ya no”.
¿Y cómo aprendiste? ¿Viendo? ¿Te les pegabas? ¿Cómo fue que llegaste a aquí?
“Me le pegué”.
Miguelito es un caso de admiración verlo trabajar apoyado en sus manos para desplazarse de un punto a otro, a rastras lleva la herramienta, revisa las llantas de autos, motos y bicis, lo mismo bajo los intensos rayos del sol que cuando hay lluvia, ese es el espíritu de un joven que con sus condiciones físicas demuestra sus ganas de vivir y salir adelante.
Y bueno, qué piensas de las personas como tú que tienen algunos problemas de movilidad y se dedican a trabajar y no así los delincuentes, que andan robando a la gente y demás, ¿qué piensas tú de eso? “Pues está muy bien trabajar”.
¿Y cómo te sientes cuando viene un cliente y te pones a chambear?
“Me da gusto, eso me da”.
¿Tú piensas algún día poner tu negocio?
“Hay que enseñarme bien”.
¿Te gustaría tener tu propio negocio?
“Sí”.
¿Y vives por aquí cerca?
“En la calle Casuarina”.
¿Y cómo te desplazas de allá a acá? ¿Cómo llegas de tu casa aquí al trabajo?
“No me sé ni las calles. Me sé el camino. Me vengo en éste, mire, mi carrito, aquí está”.
¿De ti depende gente, tú mantienes tu casa, le ayudas a tus papás?
“Le ayudo a mi mamá”.
¿Cuánto ganas en una semana?
“Dependiendo…, unos 4 varos (400 pesos).
¿Como 400? ¿Y de eso cuánto le das a tu mamá?
“Le doy la mitad y yo guardo lo demás”.
¿Te gusta tu trabajo?
“Sí”.
¿Tú prefieres trabajar en lugar de dedicarte a otra cosa?
“No, aquí”.
Juan Carlos Barroso Torres, un joven emprendedor, humano y con muchos sentimientos desbordados por ayudar al prójimo, es el dueño de la vulcanizadora “El More”, aseguró que todo lo hace por un tema de ayudar a la gente, porque lo mismo puede ayudar a niños con Síndrome de Down con dinero, despensas y lo que esté en sus posibilidades, al igual que ayuda a Miguel “El Alacrán”, así como ayudar a la ciudadanía cuando se pone su traje de bombero y da la vida por los demás.
Oye, y qué sientes, por qué ayudar a casos como Miguel, que tiene algunos problemas y tú le echas la mano, ¿qué sientes tú como dueño de un negocio?
“No pues es algo, pues me nace hacerlo, más que nada porque pues siempre me ha gustado ayudar a la humanidad, soy bombero”.
¿Y cómo llegó Miguel a tu negocio?
“Yo lo conocí. Llegó una vez aquí, que se le pico su carrito. Miguel Ángel trabajaba acá adelante y pues ya con el tiempo lo llegaba a ver…, como es mi camino, llegaba y lo veía. Nada más que no me gustaba como lo trataban, porque lo golpeaban los morros; era como, no sé si era pensión o taller mecánico, y yo le dije: vente”.
¿Y le pagas o él gana algo de dinero?
“Pues mira, aquí yo, la verdad, le doy 50 pesos diarios, le doy su almuerzo, su comida y su cena, lo visto, lo calzo y pues ya la gente…, lo que le da la gente que llega aquí, lo que le ayuda”.
“El Alacrán” ¿es bueno en lo que hace?
“Apenas va aprendiendo, es que como no le funcionan bien sus manos; o sea, todavía como que pues, todavía le cuesta trabajo, pero ya se ve un gran desempeño en él, porque le echa ganas”.
Juan Carlos, ¿lo haces por una cuestión de sentimiento, de humanidad?
“De corazón, de humanidad, me gusta ayudar a la gente y no nada más a él, pues también le ayudo a un niño que tiene Síndrome de Down, con despensa o a veces viene su mamá y me pide dinero, pues para el estudio o así, o que zapatos, voy y le compro los zapatos, ropa”.
¿Entonces quiere decir que tu característica humana es ayudar al prójimo, desde tu negocio o desde el cuerpo de bomberos?
“Así es”, describió Juan Carlos Barroso Torres.

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