LA ALEGRÍA DE VIVIR

Pequeñeces

La alegría de vivir es el antídoto al derrotismo que priva en la mayoría de los seres humanos que están sumidos en la perdición, en el rechazo de todo bien, el rechazo de Dios.
Pero, ¿qué es la alegría de vivir? Es: Primero: la satisfacción del deber cumplido. Como decía el Sr. Jesús Chávez Rule cuando era gerente de la Compañía de Cigarros El Águila que funcionaba en esta ciudad. Decía: “Mire, le voy a dar una fórmula para ser feliz. El dinero se puede perder, la belleza se marchita, el poder te hunde en la ambición y en el ansia de tener más mediante engaños, robos, fraudes, pero lo que nunca te pueden quitar es la satisfacción de haber cumplido fielmente con tus responsabilidades, con tu deber”. Y yo agrego que ésta es la alegría de vivir porque, suceda lo que suceda, tú sabes que cumpliste y eso es una alegría interior que no se pierde nunca.
Segundo: La alegría de vivir se logra cuando estás en paz con Dios y con tu prójimo. Por ejemplo, cuando en mi juventud llenaba la conciencia de pecados y rechazo de Dios, y cuando me confesaba, me sentía alegre, feliz, porque mi conciencia estaba libre de pecado y salía del templo con ganas de dar brincos de gusto y mi corazón rebosaba de alegría, la alegría de vivir.
Tercero: La alegría de vivir no se logra cuando prefieres al mundo, al demonio y a la carne, cuando te revuelcas en el pecado, en el vicio del alcoholismo, de la infidelidad en tu matrimonio, cuando piensas negativamente de todo y porque en algunos momentos de reflexión tu conciencia te acusa y no deja gozar de esos placeres que te dejan más vacío y más derrotado.
La alegría de vivir se logra cuando escuchas en tu interior la voz de Dios que te recibe en sus brazos y te anima a seguir por ese camino venciendo las tentaciones que abundan; cuando dijiste no al pecado, al engaño, y reconoces íntimamente que lo hiciste por amor a Dios. Esa es la verdadera alegría que muy pocos viven y casi nadie aprecia.
La alegría de vivir es pues, estar contento contigo mismo porque decidiste vencer el llamado del pecado y lo hiciste por amor a Dios.
Así de sencillo es el lograr esa alegría de vivir, es cerrar la puerta al engaño, al odio, a los vicios, pero hacerlo por amor a Dios, pues Él sí te puede hacer feliz toda tu vida y por una eternidad. Si quieres lograr la alegría de vivir, la verdadera felicidad, ya sabes el camino, es muy sencillo dar el primer paso.

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