CONTACTO CON MIS LECTORES

Pequeñeces

Parece mentira pero es una realidad que se establece un lazo de cariño y apoyo entre los lectores y el autor de los escritos o columnas. En mi caso, yo siento un gran cariño con mis lectores y ese lazo de unión es más fuerte si estos lectores cada semana buscan y luchan por encontrar un ejemplar de INDEPENDIENTE para tener en sus manos esta columna, yo los estimo y agradezco su fidelidad, su empeño por encontrarla y leerla casi con devoción y mucha atención.
Es más, pienso que esa es la razón por la cual anhelan tener este periódico en sus manos y si no lo logran por cualquier motivo sienten un cierto vacío que les amarga el día.
Esto lo digo porque yo fui asiduo lector de algunas columnas de periódicos, como en el Novedades, que publicaba una columna de Carlos León, quien era especial para decir las cosas y para ganarse la atención del lector, como yo. Todas las tardes me sentaba en una silla de bejuco, bajita, en la sombra, para leer a gusto mi columna y lo gozaba enormemente.
Lo mismo pasaba con la columna de José Pérez Chowell, quien escribía en varios diarios locales, pues yo lo seguía cuando se cambiaba de periódico y no me cansaba hasta haber leído esas líneas que me gustaban.
Pues abusando de esa circunstancia, hoy quiero decirles a mis lectores fijos de Pequeñeces, que me gusta escribir esta columna para estrechar los lazos de cariño y amistad con ustedes.
Y es lógico que cuando hay una corriente de simpatía y navegamos en las mismas olas nos decimos nuestras cosas con el fin de agradar. Así me pasa a mí cuando me siento a escribir esta columna, me imagino que ustedes, mis lectores, van a tener en sus manos la columna y van a deleitarse con las tonterías o ideas que narro.
Como tengo una imagen bien clara del tipo de lectores que siguen esta columna, escribo para ustedes, quisiera poder darles ideas y valores en cada edición para que cada día ustedes y yo seamos mejores seres humanos y que al guardar en nuestro corazón estas palabras que nos gustaron, podamos usarlas como escalera para superarnos, para mejorar nuestra vida y la vida próxima. Es todo lo que deseo y les digo que la fuente de todas las alegrías y bienes terrenales y espirituales vienen de Dios, nuestro Padre, nuestro Amigo, nuestro Salvador.

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