Disolviendo La Paradoja de Fermi

Ciencia y Tecnología

Por Juan Luis Bretón Estrada

A mediados del siglo pasado el físico E. Fermi planteó una aparente contradicción en cuanto al tema de las civilizaciones inteligentes en el espacio. El eminente científico, reconocido con el Premio Nobel de Física en 1938, hizo notar que, por un lado, se habían calculado algunas estimaciones que destacaban la muy alta probabilidad de que existieran otras civilizaciones inteligentes en el universo observable (obviamente, además de la nuestra), mientras que, por otro lado, la evidencia objetivo que habíamos podido recolectar sobre la existencia de dichas civilizaciones es, aun a la fecha, prácticamente inexistente. A esta contradicción se le conoce, desde entonces, como la Paradoja de Fermi.
Recientemente, un equipo de científicos de la Universidad de Oxford (Reino Unido) han reevaluado la disparidad de Fermi y aseguran haber alcanzado una conclusión contraria a lo que, por décadas, hemos venido pensando sobre nuestro lugar en el universo. Los investigadores A. Sandberg, E. Drexler y Tod Ord, del Instituto sobre el Futuro de la Humanidad de la universidad británica, afirman que hay grandes probabilidades de que la humanidad se encuentre sola en el Universo.
El estudio denominado Disolviendo la Paradoja de Fermi señala que la expectativa de que el universo se encuentre repleto de vida inteligente se encuentra relacionada con modelos como la ecuación de Drake, que sugiere que aun cuando la probabilidad de que la vida inteligente se desarrolle en un sitio determinado es relativamente pequeña, la inmensa multitud de posibles escenarios en donde la vida podría ser albergada resulta en un número considerable de civilizaciones potencialmente observables.
La ecuación de Drake fue desarrollada en 1961 por F. Drake, un radioastrónomo norteamericano. Su modelo identifica factores específicos de los que se cree que cumplen un papel preponderante en el desarrollo de las civilizaciones. De acuerdo con este modelo, si nuestro sol es una de las 7 x 1022 estrellas observables y muchas de estas tienen planetas capaces de albergar vida, debería haber, entonces, una gran cantidad de vida en el universo,
Los investigadores destacan que cuando se utilizan modelos como la mencionada ecuación de Drake, generalmente se hacen ciertas presunciones que implican considerar como ciertos algunos parámetros fundamentalmente inciertos. Por ejemplo, el modelo de Drake considera como uno de sus factores la proporción de planetas dentro de la ecósfera de una estrella (las órbitas cuyas distancias le permiten al planeta no ser demasiado caliente ni demasiado frío) donde se ha desarrollado vida. Es obvio que no conocemos el valor de este factor y, al parecer, las primeras estimaciones que se hicieron resultaron demasiado optimistas. El equipo del doctor Sandberg ha demostrado, mediante la reexaminación de los parámetros modelados, que el conocimiento científico actual nos lleva a establecer nuevas distribuciones de incertidumbre que parecen ser más compatibles con la realidad; para los autores del estudio esto hace una diferencia significativa.
Cuando el equipo replanteó los modelos incorporando en ellos una mayor incertidumbre, el resultado fue una probabilidad sustancial de que no hubiera otra vida inteligente en nuestro universo observable. De acuerdo con los investigadores británicos, por tanto, no debería sorprendernos el hecho de no encontrar ningún signo de contacto extraterrestre. De acuerdo con los cálculos, la probabilidad de que estemos solos en nuestra galaxia puede llegar hasta un 30 por ciento.
El doctor Sandberg afirma que su trabajo no implica que los esfuerzos humanos por encontrar vida extraterrestre sean inútiles. Por el contrario, la astrobiología juega un importante papel en la reducción de la incertidumbre de algunos parámetros.
A pesar de la baja probabilidad, si alguno de estos días encontramos evidencia de una civilización extraterrestre, no deberíamos sorprendernos demasiado. Esto afirma el mismo doctor Sandberg.

Juan Luis Bretón Estrada es Director General de Brain Shift Laboratorio de Robótica, organización que ofrece soporte educativo para potenciar el conocimiento de las nuevas generaciones con la intención de habilitarles para resolver los retos que la Economía del Conocimiento habrá de plantear para el país y para el planeta.

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